A menudo, al llegar a diciembre, caemos en la tentación de hacer balances y medir nuestro año por los hitos visibles logrados: los proyectos lanzados, los kilómetros recorridos o las metas alcanzadas.
Pero este año, quiero invitarte a mirar hacia otro lado. Quiero que hablemos de la cosecha de lo invisible.
Cerrar un ciclo no solo tiene que ver con tachar una lista de pendientes; sino también es tomarse el tiempo de observar la tierra que hemos cultivado y reconocer esos frutos que no se ven a simple vista, pero que se sienten en el alma.
¡Honrar el proceso!
Este año aprendí que hay semillas que tardan más en brotar y que eso no significa que la tierra esté vacía. Valorando mi cosecha personal este 2025, no pongo el foco sólo en los resultados, sino en los aprendizajes silenciosos y sutiles, aquellos que operan pero no se ven:
- La paciencia para esperar el momento adecuado.
- La valentía de decir “no” para cuidarme.
- La suavidad de volver a empezar cuando algo no salió como esperaba y de abrazarme cuando no lo hago bien, o lo hago mal.
El asentir sin luchar contra lo que hay, sino fluir con lo que acontece…
Lo que me llevo conmigo al mirar atrás, me detengo en esos pequeños momentos de claridad que hoy forman mi Ser:
- La presencia: Aprender a habitar el presente sin la urgencia del “qué sigue”.
- La edición: Soltar lo que ya no vibra con mi esencia para dejar espacio a lo nuevo.
- La conexión: El valor de las conversaciones honestas y los vínculos que nutren.
Haz tu propia pausa
Antes de que el ruido del nuevo año nos alcance, te invito a hacer tu propia pausa.
Te propongo que no busques ni te guíes por los grandes logros en tu memoria; busca los instantes en los que te sentiste más tú, en los que fuiste honesta con lo que sentías y tomaste la decisión de ir a favor tuyo sin ir en contra de nadie…
Pregúntate con amabilidad: ¿Qué semilla plantaste este año que hoy te hace sentir más plena? ¿Qué aprendizaje, aunque fuera difícil, hoy forma parte de tu fortaleza?
Te has ganado de tus pérdidas, has capitalizado en experiencias internas aquello que es de gran valor humano?
Gracias por acompañarme en este camino de ida y vuelta.
Que este cierre de ciclo sea, por encima de todo, un acto de amor hacia tu propia historia.
Con cariño, Celeste.